¿Un líder nace o se hace?

Una de las partes más importantes de cualquier organización es el líder, puesto que en gran parte depende de él el que los objetivos de su empresa se cumplan por medio de su guía en el desarrollo de sus actividades. 

Un líder se define como una “persona que encabeza y dirige un grupo o movimiento social, político, religioso, etc.”, y es por eso que se necesita que personas con grandes capacidades de liderazgo al mando, sea capaz no sólo de guiar sino de influir en las personas para que den lo mejor de sí en el trabajo que desempeñan. Es decir, no sólo es necesario tener un cargo de liderazgo, sino que se necesita ser un buen líder para poder llevar la empresa a donde debe estar. 

¿Qué es ser un buen líder?

Un buen líder no sólo debe dar instrucciones, sino que también debe ser capaz de hacer que la gente quiera seguir esas instrucciones, y no mediante técnicas o actitudes que intimiden o manipulen a la gente a su cargo. La influencia que genera un buen líder viene de diversos factores, pero principalmente de la comunicación, además de tener facilidad para comunicarse, un buen líder debe entender que la comunicación no debe ser unidireccional, sino que debe aceptar nuevas ideas, sugerencias y comentarios de quien está a su cargo. 

Esto genera confianza en los colaboradores, la cual se debe complementar y alimentar con inteligencia emocional para entenderlos y escucharlos en caso de presentarse alguna dificultad. Y por supuesto, el conocimiento y la experiencia deben ser parte de las características de un buen líder.

¿Un buen líder nace o se hace?

La respuesta correcta a esta pregunta es de hecho bastante simple: ambas aseveraciones son correctas. Hay personas que nacen con capacidades de liderazgo ya marcadas, teniendo que esforzarse poco para que las personas sigan sus instrucciones, y en general, les es más sencillo desenvolverse en ese medio. 

Sin embargo, eso no significa que no cualquiera pueda ser un buen líder, y es que es posible desarrollar las cualidades necesarias para ello de acuerdo con las vivencias, experiencias y el entorno en que una persona vive: hay un gran número de personas que tuvieron que volverse líderes por necesidad debido a las circunstancias de su entorno. Sin embargo, se ha comprobado que al momento de ser líder, las vivencias y experiencias son mucho más importantes que las habilidades innatas de liderazgo.

No es que un líder que se forme con el paso del tiempo tenga más potencial que un líder nato, sino que de nada sirve el tener habilidades naturales de liderazgo si estas no se desarrollan. El desarrollar estas habilidades es primordial en los tiempos actuales, y es que cada vez más personas exigen el tener un buen líder en su entorno laboral, y de igual manera, cada vez es un campo más competido, puesto que con el paso del tiempo más y más instituciones educativas ofrecen estudios superiores especializados en liderazgo, facilitando la formación de buenos líderes. 

De igual manera, se debe procurar mantenerse atento a cualquier situación que pueda surgir en el entorno laboral, puesto que así como un líder nace o se hace, también puede “deshacerse”, y esto ocurre cuando se pierde el contacto o confianza con el equipo de trabajo. Hoy por hoy, tener un buen líder es de suma importancia, por lo que se deben fomentar las aptitudes necesarias para ser uno.

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