El nuevo proyecto de Elon Musk tiene por objetivo brindar internet de banda ancha a través de una red global y así poder llegar a ubicaciones en donde antes una señal de internet satelital no llegaba, sin importar que se esté en las zonas más remotas de la Tierra.  Uno de los proyectos más ambiciosos comenzó en 2015, y hasta el momento ha lanzado al espacio 420 satélites de alta tecnología que por el momento comenzarán a funcionar en fase de beta privada a partir de julio, y octubre será el mes en que la beta pública sea lanzada. Sin embargo, para lograrlo se requerirá cubrir nuestra órbita terrestre, a una escala que es difícil de dimensionar.

Cada uno de los satélites pesa aproximadamente 260 kilos y cuenta con un panel completamente plano que minimiza su volumen. Las cuatro antenas que tiene el satélite cuentan con tecnología para redireccionarlas en cualquier momento y con el menor costo. Esto es posible gracias a su sistema Star Tracker que permite conocer con exactitud la posición del satélite y así poder colocar de manera precisa el ancho de banda.

Musk ha declarado que el equipo encargado de Starlink intentará trabajar para reducir la reflectividad de sus satélites con el objetivo de no irrumpir en demasía con las observaciones espaciales y otros estudios del Universo. 

Según datos de la BBC, en los últimos 10 años el ritmo de lanzamiento de satélites se ha triplicado dada la incursión de compañías comerciales que con la ayuda de agencias gubernamentales logran poner en órbita sus propios equipos. 

Starlink se espera que llegue a nivel público mundial para el año 2021.