La situación que actualmente se está viviendo en todo el mundo con respecto al COVID-19, ha propiciado que el uso de la tecnología sea de vital importancia no solo para tener interacción con nuestra familia, amigos y compañeros de trabajo, sino también para evitar mayor propagación y desarrollar medidas de seguridad ante posibles contagios.

Uno de estos nuevos usos son las impresoras en 3D para la creación de equipo de sanidad y poder evitar posibles contagios. Diversas instrucciones tecnológicas, sociales y organizaciones sin fines de lucro se han puesto en marcha para desarrollar y difundir el material a diversas regiones dependiendo del país en donde se encuentre.

La demanda de material de sanidad se ha visto afectada en pocos días ya que los brotes de COVID han ido creciendo exponencialmente a medida que va transcurriendo la contingencia. Si bien los materiales con mayor demanda son:

  •       Viseras
  •       Mascarillas
  •       Respiradores
  •       Hisopos que son utilizados para tomar muestras en pacientes infectados y poder realizar pruebas.

Cabe mencionar que estos productos diseñados deben de pasar por un proceso de calidad y sanitización, ya que al utilizar materiales diversos y algunos de ellos materiales reutilizados o que se pueden adaptar a otros, se debe tener la certeza que se puede utilizar de inmediato al ser entregado a quien lo necesita o en las instituciones médicas con mayor demanda de materiales.

Hay que señalar que el uso de la impresora 3D es provisional y se puede expandir su difusión en futuros proyectos. Se prevé desarrollar un total de 420.000 mascarillas que son las que mayor demanda tienen día con día. Por lo que el desarrollo va muy ligado a la rápida propagación del virus en donde la facilidad para obtener los materiales y la creación por parte de los proveedores será de suma importancia en esta pandemia.

Sin duda alguna el uso de nuevas tecnologías combinado con el apoyo de diversas organizaciones, sector salud, gobierno y en general el esfuerzo y apoyo de todos será la clave para ganarle al COVID-19