Una familia en Tijuana decide cambiar su televisión, un banco a nivel mundial decide renovar sus equipos, un joven en CDMX decide comprar un nuevo Smartphone, todos estos casos tienen algo en común, generan basura electrónica, y esto se replica a nivel mundial.

Aproximadamente se producen 40 millones de toneladas de basura electrónica al año y se calcula que solo se recicla entre 10% y el 16%. Los teléfonos inteligentes y los equipos de TI son los que más se reemplazan, una gran parte de estos residuos pueden reciclarse ya que en su interior tienen materiales valiosos como oro, plata o cobre, además que estos equipos de informática todavía funcionan.

La basura electrónica en su interior cuenta con residuos tóxicos como el plomo, antimonio, níquel o mercurio, estos desechos pueden producir gases tóxicos que podríamos respirar y afectar nuestra salud de forma importante, hasta producir la muerte.

Estas son algunas acciones de prevención que podemos realizar:

-Utilizar al máximo la vida útil de los dispositivos electrónicos.

-Adquirir equipo de última generación y que sean amigables con el medio ambiente, nos ayuda a que el tiempo de vida útil de nuestros aparatos sea más largo, nos dé mejor rendimiento y tenga un menor consumo de energía.

-Depositar la basura electrónica en lugares correctos, en centros de acopio donde estos residuos tienen un tratamiento especial para poder reciclar las partes aún funcionales o bien el desecho correcto de materiales peligrosos para nuestra salud y medio ambiente.

Debemos apoyar el reciclaje para que estos aparatos puedan ser donados a instituciones educativas o bien partes de esta basura electrónica puedan usarse en universidades de robótica.

Con estas acciones podemos apoyar contra la contaminación ambiental de ríos, aire, entre otras, además de evitar que el ser humano contraiga enfermedades por intoxicación o envenenamiento y también apoyar el desarrollo de comunidades marginadas.