A pesar de lo que muchos puedan creer, los conceptos de “jefe” y “líder” son tan similares y al mismo tiempo bastante diferentes entre sí. Un jefe se define como “persona que tiene autoridad o poder sobre un grupo para dirigir su trabajo o sus actividades”, mientras que líder se define como “persona que encabeza y dirige un grupo o movimiento social, político, religioso, etc.”

La diferencia en cuanto a sus definiciones es sutil, siendo que ambos “dirigen” un grupo, pero en cambio, el jefe cuenta con la “autoridad” de manera formal, mientras que el líder “encabeza” dicho grupo. 

Es innegable que un jefe es una figura de liderazgo gracias a su autoridad, sin embargo, eso no implica que encabece de verdad el grupo del que es jefe. Además de dirigir, un líder influye sobre las personas que están bajo su cargo, ya sea que este sea formal o informal, siendo esa la diferencia principal con el jefe: este último no influye en sus colaboradores para generar un impacto positivo, no hace que estos se interesen auténticamente en lo que hacen o que busquen dar lo mejor de sí para el bien de la organización, sino que se limita a dar órdenes y a asignar tareas. Esto no significa que un jefe no pueda ser líder, hay muchas personas que son tanto jefes como líderes al mismo tiempo.

 

¿Cómo es que el líder influye en sus colaboradores?

Como se mencionó anteriormente, un líder es quien influye sobre las personas que están bajo su cargo para generar un impacto positivo teniendo una autoridad real o no. Esto se logra por medio de la comunicación que tiene este con su equipo de trabajo: un jefe siempre buscará tener la razón por el simple hecho de ser el jefe, y por lo tanto, es él quien decide que hacer y qué no hacer, mientras que el líder escuchará las opiniones de su equipo y las tomará en cuenta, admitiendo cuando una idea sea mejor que las suyas y aceptando críticas cuando estas se mencionan, presentando su decisión final de manera más acertada y tomando en cuenta todo lo anterior. 

La forma en que uno responde a las crisis y errores cuando estos se manifiestan es otra manera en la que el líder puede inspirar e influir en sus colaboradores, y es que cuando ocurre una contrariedad, un jefe siempre buscará alguien a quien culpar, siempre bajo un “¿quien lo hizo?” sin darse cuenta que un fallo en su equipo puede deberse a su falta de dotes de liderazgo, mientras que el líder aprende del error, se preocupa por atender las causas de dichos errores, como evitar esto en el futuro y si el problema puede usarse para innovar. Todo esto hace que la gente confíe plenamente en el líder, mientras que le tema al jefe. 

El liderazgo en la actualidad

Hoy en día, la gente exige más ser dirigida por un líder y no por un jefe, sobre todo la gente joven. Esto impacta directamente en el ambiente laboral, y muchas personas, particularmente millennials y centennials, lo consideran igual o más importante que la paga que reciben ya que esto les permitiría laborar de forma apropiada y mayormente libre de estrés. Es por esto que se deben impartir talleres de liderazgo a las figuras de autoridad de cualquier empresa, ya que aunque hay quien nace con dichas habilidades, también es posible desarrollarlas más adelante en la vida. 

La preferencia hacia personas que tienen verdaderos dotes de liderazgo en la actualidad habla sobre el cambio generacional que las personas jóvenes están causando, y sin duda alguna deben ser escuchados, ya que se ha comprobado que al trabajar en un ambiente apropiado, las personas suelen ser mucho más productivas, y como se ha mencionado varias veces, también se interesan en dar lo mejor de sí para impulsar a la organización en la que laboran. Hoy en día, es mejor tener líderes que jefes.