¿Alguna vez escuchaste sobre la ley de la atracción? 

La ley de la atracción afirma que atraemos aquello que pensamos y sostiene que, tanto nuestros pensamientos como nuestras creencias y emociones influyen y condicionan aquello que nos sucede. Por ejemplo, si pensamos que no nos merecemos la prosperidad y que nos vaya bien en el aspecto económico, cualquier actividad empresarial que iniciemos, fracasará o nos resultará muy costoso llevarlo a cabo.

Muchas personas se sorprenden de cometer una y otra vez los mismos errores. No entienden por qué tienen siempre los mismos problemas y mantienen relaciones tóxicas. Algunas personas lo achacan a la mala suerte, otras dicen que es cuestión del Karma. 

Entonces, ¿Realmente existe la Ley de la atracción? Al parecer no existe de la forma romántica como la han vendido. Es complicado creer que con el simple hecho de pensar o desear algo con fervor se cumpla. Para llegar a alguna meta es importante trabajar y ser perseverante. 

El ser humano se mueve por metas, por objetivos. Si tu no tienes un motivo por el que levantarte de la cama a las 7:00 ¿Por qué te vas a levantar, qué te impide estar un ratito más en la cama? Si tu no tienes un objetivo de salud, ¿Por qué vas a dejar de comer mal? Si la comida más sabrosa es aquella que más daño nos hace.

Necesitamos objetivos para movernos. Igual que un marinero, por muy buen barco que tenga, por muy buena tripulación, por muy buen viento que haya a su favor, por muy buenas velas que tenga, si no tiene un rumbo, el barco estará a la deriva. Por eso mismo, si nosotros no tenemos, ni marcamos objetivos, no podremos avanzar. Es así de simple.

Por ejemplo, si piensas “Necesito encontrar trabajo” y lo piensas con fuerza y con pasión, no van a venir a casa a ofrecerlo. Pero, como lo necesitas y deseas conseguirlo, te moverás para que esto ocurra, mandando tu currículum, buscando en internet, en periódicos, acudiendo a entrevistas y tarde o temprano ocurrirá. ¡Un acto divino! No, has sido tú el que lo ha conseguido, al fijar una meta de encontrar trabajo. 

Nuestra mente es lo más poderoso que tenemos. Solo tenemos que darle objetivos claros y nos irá guiando por el camino adecuado. Si no le damos objetivos, nuestra mente no trabajará. Y ojo, esto no quiere decir que vaya a ser fácil, por eso, a continuación encontrarás una serie de pasos que pueden ayudarte a conseguir y lograr tus metas:

DEFINE TUS OBJETIVOS: Una vez creados, tu mente te ayudará a seguir los pasos adecuados para conseguirlos.

NO TE INFRAVALORES: Seguro que muchas veces has pensado no puedo, no me lo merezco, hay otras personas más preparadas que yo, la mayoría de las veces estás más preparado de lo que tu crees, por lo que no te mandes mensajes negativos.

TU OBJETIVO ES TU PRIORIDAD: Desear algo y olvidarlo no es suficiente. Desear algo desde el sofá y no actuar no es suficiente. Debes desear todos los días tu objetivo, visualizarlo y creer en que lo puedes alcanzar. 

DIVIDE Y VENCERÁS: Hay veces que nuestros deseos son demasiado grandes y mantener algo durante mucho tiempo en nuestra cabeza sin obtener resultados puede ser frustrante. Por eso, si tu meta es algo a largo plazo, márcate mini metas a corto plazo, así poco a poco irás motivándote.

Como lo comentamos anteriormente, la mente es lo más poderoso que tenemos pero, si no actuamos, no trabajamos y no nos movemos constantemente, nuestras metas no se cumplirán por arte de magia, por eso, fíjate una meta y no flaquees hasta que esa meta sea tuya. La Ley de la atracción sólo funciona cuando vas más allá de visualizar y soñar despierto, debes poner mente y manos a la obra.