A lo largo de la historia humana han surgido nuevas ramas de la ciencia, cada una sirviendo a sus respectivos objetivos y utilizando sus propios métodos. Entre esas nuevas ramas se encuentra la llamada tecnociencia, la cual es difícil de definir como un todo, pero si se puede definir como “un proceso de producción de conocimiento científico que se caracteriza por ser hiper-tecnologizado, delegado fundamentalmente en instrumentos tecnológicos, permitiendo una mayor aceleración y mayor escala de producción de conocimientos con aplicación inmediata para solucionar problemáticas específicas.”

La tecnociencia surgió en el último cuarto del siglo XX como una evolución natural de las ciencias que había en ese entonces, impulsada por algunas grandes empresas estadounidenses, expandiéndose rápidamente por los países más desarrollados. Actualmente la investigación tecnocientífica se ocupa para procesos que son provocados y controlados por un investigador en un laboratorio, los cuales deben ser reproducibles, tales como generadores eléctricos y radiactivos, aceleradores de partículas, láseres o recombinados de ADN, etc. es decir, procedimientos científicos que están estrechamente relacionados con la investigación, construcción experimental y recombinación. Esto se hace con el fin de con el fin de reproducir a voluntad y controlar completamente los procesos deseados mediante la eliminación de perturbaciones en las disposiciones experimentales.

Objetivos de la tecnociencia

Como se mencionó anteriormente, uno de los objetivos de la tecnociencia es el de reproducir y controlar procesos eliminando las perturbaciones de los mismos, sin embargo, su objetivo principal es el de ir más allá de la investigación básica para orientarse al aprovechamiento instrumental del conocimiento científico pero buscando avances que resulten beneficiosos de forma económica (debido a esto es que la tecnociencia es impulsada mayormente por la iniciativa privada). Hoy en día, la tecnociencia busca más que nada el realizar prácticas que deriven en la creación de patentes, lo que limita mucho la expresión científica, ya que los científicos muchas veces no pueden siquiera publicar sus investigaciones a menos que cuenten con un permiso ya sea gubernamental o de la empresa para la que trabajan. 

Impacto de la tecnociencia

Lamentablemente, y a pesar de los grandes avances que ha dado, la tecnociencia es en gran parte de los diversos problemas ambientales y sociales que están presentes hoy en día, esto debido a la desigualdad que se encuentra en la misma tecnociencia: los avances son generados por los países más desarrollados. A pesar de esto, es de suma importancia resaltar el hecho de que la tecnociencia no es “mala” en sí misma, sino que depende de las acciones de las personas o entidades que se encargan de su desarrollo. Lamentablemente, la ciencia y sus avances se han politizado y privatizado, por lo que se debe tener una nueva perspectiva de la misma: ya no es algo que traiga avances universales, y asimismo sus practicantes ya no mantienen la imagen tradicional que tenían ante la sociedad.