En el mundo existen todo tipo de personas, y por lo tanto, todo tipo de fobias. Desde las más conocidas como la coulrofobia (miedo a los payasos) y la aracnofobia (miedo a las arañas) hasta las más raras como la triscaidecafobia (miedo al número 13). Entre este último grupo de fobias, se encuentra la xantofobia, que es el miedo irracional al color amarillo, el cual puede causar diversas afecciones en las personas que sufren de esta fobia, ya sea desde evitar vestir ropa con este color hasta verlo en la calle, incluso hay quienes tienen temor a la simple mención de la palabra “amarillo”. 

Posibles causas de la xantofobia 

Las causas de esta fobia tan peculiar aún son desconocidas, pero se asocian con la creencia que existe desde hace siglos, que este color es causa de mala suerte. Sobre este mito se dice que en caso de ser actor no se puede salir a escena, presentarse o estrenar una obra utilizando ropa de color amarillo o nos traerá mala suerte, esto debido a que era el color que usaba Molière al momento de morir en la presentación de una obra. Sin embargo, esto es algo controvertido, ya que en diversos países se menciona un color diferente que igualmente está prohibido en el teatro, por ejemplo el verde en Francia, el azul en en Gran Bretaña o el morado en Italia. 

Siguiendo con las causas basadas en supersticiones, en diversos países el color amarillo tiene connotaciones negativas:

  • En Egipto el color amarillo es asociado con la muerte. 
  • En China existía “la bufanda amarilla”, que era una orden imperial de morir por suicidio.
  • En Grecia el color amarillo es asociado con la tristeza.

Incluso en la Edad Media, el color amarillo representaba el riesgo de sufrir una epidemia. Con todos estos significados y connotaciones, es lógico que haya quien desarrolle terror hacia este color.

Síntomas que se presentan 

Los síntomas presentados por quienes padecen xantofobia son muy parecidos a los que presentan quienes padecen otras fobias, por ejemplo: preocupación exagerada, miedo, descontrol, mareos, náuseas, boca seca, alucinaciones, aumento de ritmo cardíaco, etc. 

De igual manera, se pueden desencadenar episodios de pánico en los que se busque escapar o evitar dicho color. Sufrir esta fobia es extremadamente difícil, ya que el color amarillo se encuentra presente en prácticamente todo nuestro entorno, desde la pintura de un edificio, el semáforo de la esquina, la vestimenta de las personas, escuelas, trabajo o incluso en el internet.

Es por esto que quienes sufren xantofobia deben tratarse lo antes posible al momento de identificar el padecimiento, ya que es una fobia con el potencial de detener la vida de quien la padece.

El tratamiento para la xantofobia consiste principalmente en terapia de exposición, la cual ayuda con el tiempo a soportar estar en presencia de este color, y asimismo ha probado ser bastante efectiva al tratar esta fobia. Esta fobia tan peculiar nos recuerda que muchas veces la realidad supera la ficción, así como el gran poder que puede tener nuestra mente y su potencial para dañarnos, es por eso que se debe investigar más al respecto.