La singularidad es un término matemático que se usa en muchas situaciones diferentes. En el campo de la tecnología, especialmente en el de la inteligencia artificial, el término tiene influencias filosóficas, sociales y tecnológicas de gran alcance y marcará el futuro de la humanidad y la dirección del desarrollo tecnológico.

La singularidad indicará el momento en que la inteligencia artificial se haya vuelto más inteligente que los humanos.

Además ha saltado a la fama en las últimas dos décadas gracias a Vernor Vinge el primer científico y escritor de ciencia ficción, quien escribió en 1993 que:

“Dentro de treinta años, tendremos los medios tecnológicos para crear inteligencia sobrehumana. Poco después, la era humana terminará «.

Dado que una de las funciones de esta IA sería mejorarse a sí misma y funcionar mejor, parece bastante obvio que una vez que tengamos una IA superinteligente, podrá crear una versión mejor de sí misma. 

¿Y adivinen qué haría entonces la nueva generación de IA? 

Así es, mejora aún más. Este tipo de carrera conduciría a una explosión de inteligencia y dejaría muy atrás a los viejos y pobres de nosotros, las simples máquinas biológicas que somos.

Si esta noción te asusta, estás en buena compañía. Algunos de los científicos, pensadores e inventores más respetados, como Steven Hawking y Elon Musk, ya han expresado su preocupación de que la IA superinteligente se pueda escapar de nuestro control y actuar contra nosotros. 

Otros se centran en las grandes oportunidades que nos ofrece esta singularidad. Creen que una IA superinteligente, si se mantiene a raya, podría analizar y exponer muchas de las maravillas del mundo para nosotros. Einstein, después de todo, fue un genio notable que ha revolucionado nuestra comprensión de la física. Bueno, ¿cómo cambiaría el mundo si disfrutamos de decenas, cientos y millones de ‘Einsteins’ que podrían haber analizado todos los problemas y encontrar una solución?

De manera similar, ¿cómo serían las cosas si cada uno de nosotros pudiera disfrutar de su propio “Doctor House” que analiza constantemente su estado médico y brinda recomendaciones continuas? ¿Y qué nuevas ideas y revelaciones se les ocurrirían a esas superinteligencias cuando pasen la historia de la humanidad y los libros sagrados?

Ya vemos cómo la IA está comenzando a cambiar la forma en que pensamos sobre nosotros mismos. La computadora «Deep Blue» logró vencer a Gary Kasparov en ajedrez en 1997. Hoy, después de casi veinte años de desarrollo adicional, los maestros de ajedrez humanos ya no pueden vencer por sí mismos ni siquiera a una IA que se ejecuta en una computadora portátil. Pero después de su derrota, Kasparov ha creado un nuevo tipo de concursos de ajedrez: en los que los jugadores humanoides y computarizados colaboran, y juntos alcanzan mayores éxitos y logros de los que cada uno habría obtenido por su cuenta.

En este tipo de colaboración, la computadora proporciona cálculos rápidos de posibles movimientos y sugiere varios al jugador humano. Su compatriota humano necesita elegir la mejor opción, comprender a sus oponentes y desequilibrarlos.

En las próximas décadas podemos esperar que ocurra una singularidad similar en muchos otros juegos, profesiones y otros campos que antes se conservaban sólo para los seres humanos. Algunos humanos lucharán contra la IA. Otros lo ignorarán. Ambos enfoques resultan desastrosos, ya que cuando la IA sea más capaz que los seres humanos, tanto los luchadores como los ignorantes se quedarán atrás. 

Otros se darán cuenta que el único camino al éxito es la colaboración con las computadoras. Ayudarán a las computadoras a aprender y dirigirán su crecimiento y aprendizaje. Esas personas serán los centauros del futuro. Y esta comprensión, que el hombre ya no puede depender de sí mismo y de su cerebro, sino que debe colaborar y unirse con computadoras sofisticadas para superar los desafíos del mañana.