Hoy en día, como usuarios de la tecnología, tenemos contacto con los chatbots de forma regular y probablemente sin saberlo o sin saber que es un chatbot. Cada vez que entramos a la página web de una escuela, una tienda de e-commerce, una dependencia de gobierno, etc., y nos aparece un pequeño chat en el que se nos pregunta que buscamos o cómo puede ayudarnos, estamos en presencia de un chatbot. En esencia, son programas informáticos capaces de sostener una conversación coherente y cuyo propósito principal, es facilitar nuestro recorrido en alguna página web, así como recabar información a la que se le puede dar múltiples usos. 

Sin embargo, el hecho de que puedan sostener una conversación, no significa que sean realmente inteligentes y capaces de entender lo que se habla. Si bien son un ejemplo actual de inteligencia artificial, funcionan en su mayoría con respuestas preparadas de antemano, siendo esto lo que permite que sostengan una conversación coherente hasta cierto punto. 

Generalmente, los chatbots (también conocidos como bots conversacionales) necesitan de texto para poder funcionar correctamente, aunque también, hay otros que son mucho más avanzados y poseen un canal de respuesta multimedia, siendo lo más usual que también funcionen por voz. 

Las dificultades de los chatbots

A pesar que su uso se ha popularizado en los últimos años, el desarrollar un chatbot no es tarea sencilla, y es que programarlos correctamente es una tarea difícil incluso para los chatbots más básicos, lo que también significa que se necesita una gran cantidad de recursos, incluso si se cuenta con plantillas de Natural Language Processing (NLP), siendo esta la parte más difícil de elaborar en un chatbot. 

De igual manera, hasta la fecha y a pesar de los avances en la materia, no existe un bot conversacional capaz de mantener una plática con la naturalidad y lógica de un ser humano debido a la carencia de consciencia, pero se han implementado herramientas como los llamados “algoritmos evolutivos” para optimizar su capacidad de conversación. Es por estas razones que los chatbots son principalmente usados para reunir información sobre las preferencias y gustos de los usuarios.

Ejemplos de chatbots

Los chatbots han estado presentes en la vida de los usuarios desde hace tiempo, aunque principalmente se usaban como entretenimiento, por ejemplo, Cleverbot, cuya función es la de “conversar” con el visitante, siendo capaz de almacenar las conversaciones para utilizarlas en el futuro y simular cierto grado de inteligencia. Algunos de los chatbots más utilizados en la actualidad son Siri, Google Assistant y Cortana, los cuales se encuentran en cualquier teléfono o computadora y por lo tanto son muy accesibles al público. 

Estos chatbots están más orientados a facilitar nuestro día a día y la accesibilidad de nuestro teléfono, siendo también más inteligentes que sus contrapartes usadas por páginas web, y de igual manera, funcionan principalmente por voz, razón por la que también se les conoce como Asistentes Virtuales. Sus capacidades van desde reproducir una canción o colocar una alarma hasta realizar búsquedas por internet según lo pidamos.

Si bien su uso se va extendiendo cada vez más, es innegable que el chatbot más famoso actualmente es Alexa de Amazon a pesar de no estar presente más que en las bocinas Echo Dot de la empresa. 

Alexa no sólo es capaz de hacer lo que hacen Siri, Google Assistant o Cortana, sino que también puede realizar compras e incluso sostener conversaciones más coherentes que los demás chatbots, llegando al extremo de que se pueden realizar juegos de voz con ella, entre los que destacan los acertijos. Este es un claro ejemplo de la rapidez con la que los chatbots se van desarrollando actualmente, siendo claramente mucho más avanzados año con año y extendiendo su uso entre los usuarios.