Al momento que se escribe este artículo, se estima que aproximadamente 9 millones de personas en todo el mundo han sido infectadas por el coronavirus y los números continúan creciendo. Sin embargo, los datos que se informan provienen principalmente de los gobiernos nacionales que, en su mayor parte, se basan en quiénes se les ha realizado una “prueba”, lo que probablemente revela sólo una fracción de la escala de la pandemia.

Existe una necesidad crítica de datos reportados en tiempo real de hospitales, clínicas de salud y centros de extensión, basados ​​no solo en pruebas sino también en síntomas y otros determinantes clave. Además, necesitamos saber en tiempo real quién carece de acceso a una clínica de salud u otros servicios básicos y qué clínicas no tienen equipo de protección personal (EPP), ventiladores o camas, así como dónde viven las personas más vulnerables, su edad, género y otra información demográfica crucial. Si hay una cosa que esta pandemia ha expuesto, es la debilidad aguda de los sistemas de datos del mundo. Hasta en países supuestamente «desarrollados», estamos luchando por registrar piezas vitales de información de salud e incluso estamos usando diferentes definiciones, un ejemplo muy puntual son las críticas que está recibiendo el gobierno del país más poderoso y “desarrollado” del mundo, Estados Unidos, cuyas capacidades para controlar y gestionar la crisis han puesto en el ojo del huracán al gobierno en turno y principalmente a su presidente, Donald Trump.

Con informes más oportunos y precisos del sistema de salud, podríamos enviar suministros urgentes, medicamentos, ventiladores y EPP rápidamente a las áreas correctas. Además, con datos de población más desglosados, podríamos dirigir intervenciones a poblaciones vulnerables, de edad avanzada y de alto riesgo.

La solución a todo esto es la inversión en sistemas de datos modernos y robustos que pueden producir datos en tiempo real; ahora más que nunca, está claro que los datos no deberían ser una ocurrencia tardía de monitoreo y de evaluación. Los datos son una parte crucial para tomar decisiones informadas y oportunas. Construir sistemas de datos de alto funcionamiento es como poner los cimientos debajo de una casa: sin ella, los muros se derrumbarían

El papel vital de Big Data en la lucha contra COVID-19 (Coronavirus).

Una de las grandes ventajas que tenemos hoy en la lucha contra el coronavirus que no fue tan sofisticada como en emergencias sanitarias pasadas como, por ejemplo, en el brote de SARS de 2003, es la gran cantidad de datos y el alto nivel de tecnología disponible actualmente. Para abordar esta creciente necesidad, muchos gobiernos están recurriendo a la innovación destinada a generar y analizar grandes datos. Al asociarse con el sector privado y otros innovadores de datos, como universidades y ONG (Organizaciones No Gubernamentales), los gobiernos están encontrando nuevas formas de entender dónde y cómo viven las personas, evaluar su salud y bienestar, así como evaluar sus necesidades, demandas y acceso a los servicios. Gracias a las tecnologías emergentes, pueden hacer esto de una manera más oportuna y confiable.

China (Epicentro del brote de COVID-19) aprovechó el Big data, el aprendizaje automático (machine learning) entre otras herramientas digitales a medida que el virus se propagó por todo el país para rastrear y contener el brote. Las lecciones aprendidas allí se han extendido por todo el mundo a medida que otros países luchan contra la propagación del virus y usan la tecnología digital para desarrollar pronósticos en tiempo real y armar a los profesionales de la salud y a los tomadores de decisiones gubernamentales con información que pueden usar para predecir el impacto del Coronavirus.

Durante la pandemia actual, existen múltiples ejemplos de Big data que se utilizan para informar la planificación y las decisiones. Taiwán ha utilizado datos del seguro de salud nacional, combinados con datos de inmigración y aduanas, para rastrear los historiales de viaje de los ciudadanos y los posibles síntomas de COVID-19. Mientras tanto, la Comisión Europea ha solicitado a las compañías de telecomunicaciones, como Orange y Deutsche Telekom, que compartan sus datos para ayudar a los países a rastrear los patrones y la movilidad del virus. O2, otro proveedor de redes móviles, está en conversaciones actuales con el gobierno del Reino Unido sobre la generación de mapas de calor anónimos para rastrear los movimientos de los ciudadanos y la transmisión de enfermedades. Además, los investigadores de varios países están examinando los datos de tráfico y contaminación para comprender cómo las ciudades se ven afectadas por las cuarentenas y las restricciones de movimiento, todo esto previamente mencionado es analíticos de Big Data en su máxima expresión, se le está dando un valor a una cantidad masiva de datos en tiempo real.

A continuación se desglosan de manera más detallada algunos de los ejemplos más relevantes:

Infraestructura de vigilancia de China utilizada para rastrear personas expuestas:

China, desde mucho antes de la pandemia, funciona bajo una cultura de estricta vigilancia sobre su población, esto se volvió útil en la respuesta del país ante el COVID-19. Para conceptualizar esto, el gobierno chino instaló escáneres térmicos en las estaciones de tren para detectar temperaturas corporales elevadas, lo cual todos sabemos es una posible señal de infección; si se detectaba una temperatura alta, los funcionarios de salud detenían a la persona para someterse a pruebas de coronavirus; si la prueba de coronavirus resultaba positiva, las autoridades alertarían a todos los demás pasajeros que pudieran haber estado expuestos al virus para que pudieran ponerse en cuarentena. Esta notificación se habilitó debido a las reglas de transporte del país donde requieren que cada pasajero que viaja en transporte público use sus nombres reales y tarjetas de identificación emitidas por el gobierno.

China además de utilizar los datos de teléfonos móviles, tiene millones de cámaras de seguridad que se utilizan para rastrear los movimientos de los ciudadanos, adicionalmente de detectar crímenes. El análisis de estos datos que proveían de millones de cámaras, ayudó a las autoridades a descubrir personas que no cumplían con las órdenes de cuarentena. Si se suponía que una persona estaba en cuarentena, pero las cámaras la seguían fuera de sus hogares, se llamaría a las autoridades.

El gobierno chino también lanzó una aplicación de «Detector de contacto cercano» que alertó a los usuarios si estaban en contacto con alguien que tenía el virus. Los informes de verificación de viajes producidos por los proveedores de telecomunicaciones, podrían enumerar todas las ciudades visitadas por un usuario en los últimos 14 días para determinar si se recomendó la cuarentena en función de su ubicación. Al integrar los datos recopilados por el sistema de vigilancia de China, y dándoles un sentido y un valor, el país pudo encontrar formas de combatir la propagación del coronavirus.

Aplicación móvil para rastreo de contactos:

En Europa y América, el derecho a la privacidad para los ciudadanos son de mayor preocupación que en China, sin embargo, los investigadores médicos y los expertos en bioética entienden el poder de la tecnología para apoyar el rastreo de contactos en una pandemia. El “Big Data Institute” de la Universidad de Oxford trabajó con funcionarios gubernamentales para explicar los beneficios de una aplicación móvil que podría proporcionar datos valiosos para una estrategia integrada de control de Coronavirus. Dado que casi la mitad de todas las transmisiones de Coronavirus ocurren antes de que aparezcan los síntomas, la velocidad y la eficacia para alertar a las personas que pueden haber estado expuestas, son primordiales durante una pandemia como esta. Una aplicación móvil que aprovecha la tecnología del siglo XXI puede acelerar el proceso de notificación, al tiempo que mantiene la ética para disminuir la tasa de contagio.

Previamente, diversos innovadores tecnológicos ya habían trabajado en soluciones para monitorear y rastrear eficazmente la propagación de la gripe. FluPhone se introdujo en 2011, pero la aplicación no fue muy adoptada, lo que limitó su utilidad. Se están preparando otras soluciones de aplicaciones de una variedad de organizaciones que tienen como objetivo brindar a las personas una herramienta para autoidentificar su estado de salud y sus síntomas. Junto con todos los desafíos que enfrenta el Coronavirus, también proporciona experiencias de aprendizaje esenciales para la ciencia de datos en la atención médica.

En los Estados Unidos, el gobierno está conversando con gigantes tecnológicos como Facebook, Google y otros, para determinar qué es posible y ético en términos del uso de datos de ubicación de los teléfonos inteligentes de los estadounidenses para rastrear movimientos y comprender patrones.

Dashboards oficiales rastrean el análisis de virus y brotes:

Otra herramienta que ha sido útil para los ciudadanos privados, los encargados de formular políticas gubernamentales y los profesionales de la salud para ver la progresión del contagio e informar a los modelos de cuán invasivo será este virus, son los paneles de control de entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que proporcionan estadísticas en tiempo real. Estos paneles de control extraen datos de todo el mundo para mostrar casos confirmados y muertes por Coronavirus y ubicaciones. Este completo conjunto de datos se puede usar para crear modelos y predecir puntos críticos para la enfermedad, de modo que, se puedan tomar decisiones sobre las órdenes de quedarse en casa y ayudar a los sistemas de salud a prepararse para un aumento de casos.

El análisis de brotes toma todos los datos disponibles, incluida la cantidad de casos confirmados, muertes, contactos de rastreo de personas infectadas, densidades de población, mapas, flujo de viajeros y más, y luego los procesa a través del aprendizaje automático (machine learning) para crear modelos de la enfermedad. Estos modelos representan las mejores predicciones con respecto a las tasas y resultados máximos de infección.

Análisis de Big Data y éxitos en Taiwán:

A medida que el Coronavirus se propagó en China, se asumió que Taiwán se vería fuertemente afectado en parte por su proximidad a este país, por los vuelos regulares que iban desde la isla a China todos los días y cuántos ciudadanos taiwaneses trabajan ahí. Sin embargo, Taiwán utilizó tecnología y un sólido plan de pandemia creado después del brote de SARS de 2003 para minimizar el impacto del virus en su tierra.

Parte de su estrategia, integraba la base de datos del Seguro Nacional de Salud con datos de inmigración y aduanas. Al centralizar los datos de esta manera cuando se enfrentaron al Coronavirus, pudieron recibir alertas en tiempo real sobre quién podría estar infectado según los síntomas y el historial de viajes. Además de esto, tuvieron escaneo de códigos QR e informes en línea de los síntomas de viaje y salud que los ayudaron a clasificar los riesgos de infección de los viajeros y una línea telefónica gratuita para que los ciudadanos reportarán síntomas sospechosos. Los funcionarios tomaron medidas inmediatas desde el momento en que la OMS transmitió información sobre una neumonía de causa desconocida en China, el 31 de diciembre de 2019. Este fue el primer caso reportado de Coronavirus, la respuesta rápida de Taiwán y el uso de la tecnología son las razones probables por las que tienen menos tasa de infección que otros a pesar de su proximidad al país.

La tecnología es vital en la lucha contra el Coronavirus y las futuras pandemias, además de poder apoyar los esfuerzos de modelado y predecir el flujo de una pandemia; los grandes datos, el aprendizaje automático y otras tecnologías pueden analizar de manera rápida y efectiva los datos para ayudar a los humanos en primera línea a encontrar la mejor preparación y respuesta a esta y futuras pandemias.

Conclusión

Los datos han asumido cada vez más importancia no solo en el desarrollo de los negocios y en las organizaciones, si no para poder combatir enfermedades, prepararnos para algún desastre natural y específicamente para este artículo, ayudarnos a combatir de manera conjunta esta crisis sanitaria. Su uso es cada vez más relevante y clave en los escenarios de evolución de la pandemia.

El Big Data crea valor de muchas maneras diferentes, cuando se usa correctamente, se comprende, permite una mayor transparencia y una mejor utilización de la información.